El pangeísmo es conocido, habitualmente, como el camino del árbol —o del bosque, de la hoja, del entre—. Es una filosofía forestal que cree en una continuidad sagrada y misteriosa.
El pangeísmo busca habitar esa continuidad respetuosamente: cuidando, cohabitando y compartiendo, con el objetivo práctico de ejercitar una reconciliación sostenible y vivir como nodos de armonía.
El pangeísmo propone pasar del homo sapiens al humus sapiens: comprender que la sabiduría no está en el hombre sino en la tierra. Promueve la ley de la hospitalidad y el valor de la inofensividad.
Para el pangeísmo todo existente es interdependiente e imprescindible: todos somos en relación y cada singular es único y plural. Los humanos somos células del organismo vivo Tierra (Gea), la cual es parte del organismo vivo Universo, el cual es parte del organismo vivo Pluriverso, que a su vez es multidimensional.
Para el pangeísmo todo destino es múltiple, todo existente está acompañado, todo pensamiento fluye, todo cuerpo vibra, todo está en movimiento. Por eso, los principios pangeístas son el devenir cíclico, la diversidad interconexa y la deconstrucción de sentidos.
El pangeísmo es una declaración de intención y un llamado a la acción para la convivencia de todos los existentes.
Fragmento extraido del libro “Pangeísmo: el camino del árbol”.



